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PATO PEKINES

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PATO PEKINES

Mensaje  VOLT el Jue Jul 03, 2008 3:35 pm


Alguna vez un grupo de amigos y yo nos reunimos a jugar rol. Como desde hacia tiempo tenia ganas de escribir las nararciones a medida que teniamos una sesion decidi escribir una historia narrando lo que pasaba en esta cronica. Aqui les dejo este escrito que recopila las aventuras de los personajes de esta partida que nunca tuvo fin. A pesar de que no pude llegar a escribir la histroia hasta el punto en que se quedo queria compartirla con ustedes.

Un saludo!



CAPITULO UNO: EN LA COCINA, PREPARANDO PATO A LA PEKINES.

Ruidos de botellas, sartenes y cubiertos inundaban el lugar. Además la mezcla de los gritos de uno u otro de mis chefs clamando por un aderezo o gimoteando por una salsa convertían es a esta cocina en un concierto de música clásica donde yo, Lee Gressani, disfrutaba cada nota. Me hacia sentir vivo, me hacia latir el corazón.

Y eso, debo decir, era magia pura pues mi corazón hacia años que dejo de latir. Soy un cadaver, tan muerto como el pato a la pekines que destazaban mis afilados cuchillos en estos momentos. Muerto si, pero disfrutando de las exquisitas escencias que saturaban mis sentidos , entretenido en el apurado ajetreo de mis ayudantes y saboreando deliciosos manjares que acariciaban mi paladar. Mientras mi cocina estuviera viva yo estaba vivo, disfrutando mucho mas la existencia que el maldito ganado humano cuya vida, a medias, es rutinaria, aburrida y banal.

Acababa de rebanarle las piernas al pato cuando se me ocurrió alzar la mirada para ver una de las tres pantallas que adornaban la cocina. Asi es, tenia tres televisiones, aunque no soy millonario debo reconocer que mi cocina tiene mas lujos que mi propia casa, y decidí instalar los aparatos para entretener a mis asistentes. Mis ayudantes de cocina son los únicos humanos que tienen cierto valor para mi, y eso mientras sigan siendo mis ayudantes. Luego de eso no serán tan diferentes al pato que estaba cocinándose en mi sartén.

Lo cierto es que me llamo la atención ver en la televisora una amena escena de unos sujetos dandole una paliza a otro infeliz. Aunque la reportera advirtió que las imágenes eran mas crudas que la carne en el congelador de mi nevera, no pude evitar invitar a mis cocineros para que me acompañaran a ver las brutales imágenes.

Y si que eran brutales, era violencia invaluable y sublime!!!. Tan impactantes que varios de mis ayudantes comentaron inconscientemente de los beneficios de cargar un arma o de las posibilidades de una sopa instantánea hirviendo como arma mortal. Que divertidos son los humanos.

Sin embargo mi perspectiva cambió cuando pude fijarme que uno de los involucrados era un vampiro, como yo. En ese momento me pareció una escena de mal gusto, como una vulgar comida corrida de 20 pesos. Ordene a mis empleados que sigan trabajando mientras yo seguía alimentando mi morbo con las imágenes. Ver a dos humanos pelear es divertido, ver a dos vampiros pelear es indecente, pero verlo televisión constituía además una temeraria violación a la MASCARADA: la ley ordena a todos los vampiros esconder nuestra naturaleza de los humanos.

Luego sucedió lo mas extraño!!, mientras pasaban las brutales imágenes pude leer una pequeña publicidad en la tele debajo de la masacre televisiva.

ANTROPOFAGOS!! GRAN PROMOCION…. SI CUMPLES 18 AÑOS CON UN MES, TU ENTRADA ES GRATIS!!.... TELF 01800 666-666

Un centro nocturno llamado Antropófagos no podía pasar desapercibido para mi, era imposible que así ocurriese puesto que, como buen amante de la cocina exótica, sabia que esa era la palabra difícil para designar a los caníbales!!!

Podría haber sido solo un nombre creativo para un bar, pero y si….pudiera ser? La verdad disfrutaba cocinando para los vivos, mientras mejor coma el ganado mejor será su sabor. Pero mas que darles de comer ADORARIA darlos de comer. Seguramente el dueño de aquel lugar era un miembro de la sociedad vampirica de la cual estaba orgulloso de ser miembro, o quizas otro humano caníbal de un paladar digno de mi admiración, o quizas algo aun mas retorcido, no lo se…. Pero si devoraba humanos queria conocerlo.

No tarde en llamar, una voz distinguida me contesto antes del segundo timbre.
-Antropofagos? En que puedo servirlo?- Dijo con cierto aire sombrio
- Buenas noches, soy Lee Gressani Gonzalez, supongo que reconoce mi nombre- Exclame esperando que mi fama me antecediera. Hubo una pausa antes de escucharlo nuevamente.
-Si claro señor Lee, un distinguido miembro de nuestra estirpe- Dijo con voz que pretendía ser cordial pero que no dejaba de ser sombría. Al escuchar la palabra ESTIRPE supe que estaba entre los míos. Me relamí los colmillos imaginándome un ser humano retorciéndose en mi parrilla.

-Ahh entiendo, usted también es miembro de la sociedad vampirica!!, Genial! Vera, resulta que el nombre de su establecimiento no dejo de llamarme la atención, supongo que sus clientes comparten nuestro gusto por “la comida” asi que, pense en ofrecerle mis servicios como Gourmet: artista del bocadillo y asi mejorar el nivel de su negocio- Espere una respuesta.
-Por supuesto señor Lee, pase a mi establecimiento en este momento para hablar de negocios
-Lo veo en una hora entonces, salgo en el acto- Cerré el teléfono pero antes de darme la vuelta pude escuchar el ruido de las llantas de un auto blanco haciendo chillar al pavimento. Me asome a la ventana pudiendo ver al dueño de la camioneta disparando sin misericordia contra los ventanales del negocio de enfrente , que era el restaurante conocido en la ciudad como LA DIVINA COMEDIA.

Su dueño se trataba de Ricardo, otro vampiro como yo, pero muchisimo mas palido y algo mas ostentoso, quien habia desechado todas sus normas de etiquetta para insultar al individuo que destrozo los ventanales del negocio, el cual luego salio en veloz fuga y regodeándose en su inmundicia.

Ricardo estaba alterado, y yo como buen miembro de la estirpe salí a consolar a mi camarada y, mas importante, excelente cliente.

-Que rayos paso aquí Ricardo????!- pregunte mas con curiosidad que con preocupación.
-No mames, este pinche cabron me destruyo el negocio, hijo de la chingada, puto cabron- Y mientras mandaba al diablo su educación marcaba a la policia esperando, ingenuamente, que ayuden a atrapar al tipo. Todo sucedía a la vez que la gente salía a empujones de LA DIVINA COMEDIA. gritando y llorando.

Cuando termino de hablar con la pared, o sea con los policias, le comente.

-Seria bueno llamar a los miembros de otros negocios por si acaso a este salvaje se le ocurre ir, no olvides que muchos vampiros son dueños de negocios parecidos, asi que les podriamos pedir que nos avisen si ven a alguien de esas caracteristicas- Comente tranquilamente.
- Ahh lo vamos a cazar!!!!, muy bien!! Tienes contactos??- Pregunto Ricardo emocionado.
-No, pero justo voy a visitar a otro vastago dueño de un local llamado ANTROPOFAGOS, me acompañas?
-Claro… quieres una copa antes de salir?- me pregunto amablemente.
-Como no!!!- Respondí. Nunca esta de mas una copa de buen vino.
.


Última edición por VOLT el Vie Jul 04, 2008 1:19 pm, editado 1 vez
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capit dos

Mensaje  VOLT el Jue Jul 03, 2008 3:36 pm

CAPITULO DOS: EN ANTROPOFAGOS: UN ESCUPITAJO, UNA CEGUERA Y EL CONCURSO DE BAILE.

Me arrepenti de ir a Atropofagos desde que vi la inmensa fila de imundos humanos agolpados para entrar. Y a pesar de que estaba dispuesto a todo con tal de prepararle a alguien, que supiera apreciarlo, un suculento platillo humano, mi paciencia toco limite cuando me lanzaron un escupitajo, todo por que mi amigo y yo entramos, como es justo, por la puerta VIP, sin hacer cola con el resto del pueblo.

Es en esos momentos cuando te gustaria romper la mascarada en mil pedazos, subir hasta donde estaba el imbecil escupidor para sacarle el corazon por la boca y comertelo. Pero en esta ciudad si rompes la mascarada, la camarilla te rompe a ti, asi que decidi ser mas sutil.

Usando mis disciplinas vampiricas descubri el rostro de la subversiva que me escupio, pronto se convertiria en un ingrediente mas de los mas suculentos platillos que esta ciudad habra probado.

Si no hubiera estado tan malditamente plagado de gente el bar se me hubiera antojado agradable. Por fuera una pared de piedra inmensa con una estatua de un torturado en la cima eran la fachada. Habian dos entradas, la primera se trataba de una escalera que ascendia por la pared hasta una puerta por donde entraba la gentuza. La segunda por donde entramos Ricardo y yo era una gran puerta oxidada que lucia bastante pesada.

Pero lo mas interesante estaba dentro, si…. Dentro era la locura: ganchos colgando por doquier, mesas con remaches que simulaban ser potros de tortura, latigos que se extendian envolviendo los pasamanos y el bar en forma de guadaña eran solo lo mas llamativo de ANTROPOFAGOS. La gente bailaba alienada, apretujándose, moviéndose y retorciéndose al son de la musica estridente que martilleaba cruelmente el oído. Detesté el lugar, especialmente el despacho del dueño donde para entrar debías ser devorado por el marco de la puerta en forma de la boca de un gigante de pascua. Me agradaba comer no que me comieran, por lo cual me quede estatico viendo el odiado marco que se me antojo repugnante. Ricardo en cambio se extasío en el ambiente. mujeres hermosas restregaban su voluptuoso cuerpo contra el de el, bailandole sonrientes.

Mi palido amigo deseaba con desesperación apurar la charla de negocios para ir a disfrutar del demencial ambiente, de la selva humana, de los rios de carne bailarina que yo solo veia como ingredientes. De un empujón me hizo ser devorado por el marco de la puerta y entrar al despacho de DORIAN, el dueño del lugar.
Entrar en el despacho de Dorian era como retroceder en el tiempo. Todo, absolutamente todo reflejaba tiempos pasados, quizas mejores, quizas peores. Pero
Definitivamente negaban el presente. El escritorio de roble tallado como en los buenos tiempos, el telefono antiguo con el disco para marcar que ahora fue reemplazado con los grilletes llamados celulares, la alfombra de antaño de una fineza que haria palidecer a las actuales….y…. y en medio de todo este salon de antigüedades Dorian…

No encuentro palabras para describirlo, era visualmente….visualmente magnifico, un vastago extremadamente esplendido que se alzaba imponente casi dos metros sobre el piso. Esta altura combinada con su constitución alarmantemente delgada lo hacian ver alienigena. Estaba ataviado con terciopelo vino reluciente, inmaculado y pulcro. Sus zapatos de charol tan negros como el alma del diablo se movieron hacia mi. Me extendio su finisima mano llenas de dedos interminables, coronados con uñas infinitas, me saludaba. Yo estupefacto admiraba el rostro de porcelana de este hijo de cain, tan perfecto que no podia ser cierto, actue como un imbecil ante la obra de arte que eran sus facciones.

-Mi nombre es Dorian- Alcanzé a escuchar
-Yo…Yo soy Lee…Lee Gressani…y usted es….es maravilloso!!!

Dorian sonrio sin hacer mucho caso a lo que decia un acerrimo amante de la belleza, quizas porque estaba acostumbrado a los elogios o simplemente por pretender una falsa modestia.

-Yo soy Ricardo- se apresuro a decir mi cliente y amigo. Dandole un estrechon de manos mientras yo admiraba su endemoniada belleza, Bizarra si, pero belleza al fin y al cabo. Empezaba a sentirme avergonzado por mi actitud asi que intente fijar mi atención en el otro ser que compartia el despacho con nosotros, se trataba de un cuervo negro, de cuyo pico puntiagudo caian gotas de sangre. Extendio las alas que ante mis ojos adquirieron mayor tamaño para luego desegar y posarse en el brazo de Dorian.

-Caballeros a que debo su visita?- pregunto el alto ser.
Me apresure a contestar – Es conocido por usted que parte de mi vida y mi no vida la he dedicado al estudio de las artes culinarias. Al enterarme de la existencia de este establecimiento no pude mas que imaginarme las formas alimenticias tan diversas en que podria maravillar a su clientela, creo que sus clientes merecen calidad y estoy dispuesto a satisfacerlos.

El cuervo de ojos amarillentos no dejaba de mirarme, Dorian solo acariciaba su cabeza a la vez que me escuchaba. – Realmente señor Lee, aquí no cocinamos exactamente carne humana, de hecho nos alimentamos de su sangre solamente y el banquete comenzara exactamente a las tres de la mañana, sin embargo su propuesta es interesante, he escuchado que también puede mejorar el sabor de la sangre, y eso debo decir me interesa singularmente.
-Entonces supongo que tenemos un trato, pero no se apure en decirme que si, antes pedire su permiso para preparar alguna delicia para usted a fin de que ni un asomo de duda lo incomode antes de contratarme.

Me levante sin poder ocultar la alegria que me llenaba para dirigirme a los ventanales desde donde se podia ver las masas humanas sacudiendose como titeres controlados por la maniatica musica del momento. Buscaba a la irrespestuosa que me habia lanzado el escupitajo temprano en la noche con el fin de prepararla en su salsa. Sin embargo lo mas impactante del panorama era la extraña visión de un niño de no mas de 12 años rodeado de voluptuosidades femeninas que lo seguian como haciendo un ridículo trenesito. Un trenesito de imbecilidad. Alze la mirada al techo para divisar que entre los ganchos siniestros y entre las cadenas infernales flotaban varios preservativos de los mas absurdos colores. Evitando la vision de los condones volvi a bajar la mirada para asquearme aun mas al ver al mismo niño de cabellos rubios sumergiendo su rostro en los pechos de una mujerzuela. Tal fue mi expresión de nauseas que Dorian tuvo que pedir una disculpa.

-Pido disculpas por lo poco selecto de las personas en este bar, quizás fue un error lo de la promoción, pero debo decir que deja bastante efectivo- Dijo algo apenado el dueño del lugar, fingiendo que no veía el colosal condón púrpura que flotaba en la ventana, justo en frente de nuestras caras.

-Si me permite mi humilde opinión Dorían, creo que a veces es mejor el prestigio que el dinero- Dije algo molesto asumiendo otra posición en el inmenso ventanal para así obtener otra panorámica y encontrar a mi ingrediente principal. La maldita jovenzuela.

Habían cientos de personas pegadas una a otra, era una masa indiscriminada de gente, así que para encontrar mi aguja en el pajar tuve que afinar lo mas agudamente posible mis sentidos vampiricos, para ver cada rostro con los mas mínimos detalles, cada gotita de sudor que resbalaba en la carne, cada imperfección en la piel, cada poro del cuerpo cada… cada…….. cada maldito reflector de luces!!!!...maldito destello!!! Me había quemado las retinas. Mil veces maldito!!!!!

Tuve la terrible urgencia de gritar por el dolor pero a mis espaldas estaban dos otros vástagos, Ricardo y Dorian. Ante los cuales perdería mi formalidad si chillaba y me revolcaba del sufrimiento. Así que reuní acopio de toda mi fuerza de voluntad para solo taparme los ojos con mis manos y ahogar el alarido de dolor que luchaba por salir de mi boca. Maldita mujer!!! Mi hachas reirán cuando te rebane las carnes!!!


-Estas bien?- Escuche que me pregunto Ricardo, Yo me oprimia los ojos con fuerza intentando en vano olvidar el dolor.
-Si, si no te preocupes, dejame aquí… mientras tanto habla con Dorian sobre el incidente- Me recarge en la ventana con la mano en la cara pudiendo sentir las lagrimas de sangre que resbalaban por mis muertas mejillas.

No podia verlos pero sentia sus miradas lastimeras que antecdieron a la platica entre los dos vastagos.

-Señor Dorian hay un vato que destruyo los vidrios de mi bar, LA DIVINA COMEDIA, queriamos que nos ayude a localizarlo porque al parecer podria venir luego a este negocio para hacer o mismo. Asi que cuando se aparezca me dice para venir y darle hasta por las orejas!-
Luego escuche la sombria voz de Dorian contestando lentamente.

-Por supuesto querido invitado, los vastagos debemos estar unidos para afrontar este tipo de problemas, no dude que obtendra mi ayuda para estos fines- Contesto, yo solo escuchaba su voz, el ruido de sus uñas golpeando la mesa y la musica del bar, contenida heoricamente por los vidrios del despacho.

La voz de Ricardo se hizo oir -Y bueno, ya que nos vamos a ayudar mutuamente señor Dorian, permitame preguntarle sin pelos en la lengua…a que clan pertenece?-

Que temerario era al hacer esa pregunta!!, no es considerada una pregunta fina en la sociedad vampirica. Yo mismo habia compartido años de supuestas amistades sin saber a que clan de vampiros pertenecian mis mal llamados amigos, de hecho ni siquiera sabia de que clan era Ricardo a quien conocia de años.

-Pertenezco al clan de los Tzmisce- Respondio Dorian después de una imperceptible duda. Al escuchar eso senti que derrame aun mas lagrimas de sangre, ese clan era maldito todas las noches por de la sociedad a la que pertenecia. Ese clan era enemigo jurado de la absoluta mayoria de mis clientes vampiricos. Ese clan y el clan de la sombra habian sido los mas aborrecibles enemigos del clan al que pertenece el principe de esta ciudad, a quien jure lealtad. A quien la ciudad entera rinde pleitesía. El señor ANTONIO SAENZ DE MONCADA maximo exponente de la camarilla en la ciudad de Veracruz.

-Interesante- exclamo Ricardo.- Pues yo soy un LA SOMBRA- Las palabras fueron un garrote de hierro destrozandome la existencia. En otros tiempos me hubieran condenado a la hoguera solamente por darles las buenas noches a cualquier miembro del can LA SOMBRA o del clan TZIMISCE. Vampiros conocidismos en los cuatro rincones del mundo por su crueldad sin limites, por su maldad inimaginable y por su siniestro apetito. Aunque debo reconocer que siniestro y apetito son dos palabras que me gustan juntas, esta no no era la ocasión pues comentan los antiguos que los miembros de estos clanes devoraban a otros vampiros para poseer su potencia y poder.

Y ahí estaba yo frente a estos dos asesinos en potencia sin poder ver una mierda y con mi reputación tambaleándose en la cuerda floja. Ahora no solo me tapaba los ojos, sino también el cuello, preparándome para el inminente forcejeo que veía venir. Como odiaba la idea de ser comido, la detestaba
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